Descubren la doble identidad de un hombre que desapareció en 1959

MADRID.
«Me voy a comprar tabaco». Con esta frase hecha se despidió en 1959 de su primera familia a la que no volvió a ver nunca más. Ahora, cuarenta y cinco años después, ha sido su muerte en Madrid la que ha revelado su secreto, poniendo cada nombre en su sitio. La huella de su dedo índice delató el montaje de su vida: el zaragozano Manuel Rozas Latorre se pasó la mitad de su existencia haciéndose pasar por el canario Luis F.R.. Pero no sólo se apropió de su nombre, también lo estafó días antes de que emigrara a Argentina, en 1961.
Casi un año ha llevado a la Policía desvestir a Manuel Rozas del camuflaje que utilizó desde los 36 a los 80 años, edad de su muerte. En 1959 residía en Barcelona junto a su mujer y tres hijos. Un día les dijo que se iba a comprar tabaco y se esfumó. El 15 de julio de 2004, ya en Madrid, fue atendido en plena calle por el Samur. Ingresó en el Gregorio Marañón sin identificar y dos días después falleció por hemorragia cerebral.
La Policía, entonces, le tomó una necrorreseña y comprobó que no estaba registrado en sus archivos. Las pesquisas llevaron hasta una mujer que había denunciado una desaparición. Ella y su hija lo reconocieron. Vivía con ellas desde 1969. Su DNI, sin embargo, no cuadraba. La ficha auxiliar pertenecía a un varón nacido en Canarias.

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