Morir por la supervivencia de la especie

20-3-2005
Agencias. Barcelona
El mundo animal ofrece infinitud de curiosidades que, en la mayoría de los casos, obedece a unas reglas impuestas por la ley de la naturaleza que tiene como principio la supervivencia. El caso de la sepia gigante es un ejemplo de esta lucha por preservar la especie. Esta especie posee una vida corta -tan sólo tres años- y se reproduce una vez en la vida, muriendo después del acto por agotamiento. Este esfuerzo y la muerte del macho de la sepia tiene recompensa para este cefalópodo al quedar la hembra inseminada.
El Aquàrium de Barcelona ha habilitado uno de sus acuarios con unos cuarenta ejemplares de estos animales para que los visitantes puedan observar estos días esta curiosa reproducción.
Estos animales son sexualmente muy activos y sufren muchos cambios de comportamiento y de aspecto como explica a Europa Press Televisión Nuria Insa, acuarista del Aquárium de Barcelona. "En la época de reproducción cambian de color los machos, marcan unos colores en forma de zebra, blanco y negro, marronoso y la parte ventral queda de color rosado y lila".
Además, explicó que "el macho hace todo el proceso de festejo colocándose encima de la hembra y haciéndole caricias". Cuando la hembra accede, la fecunda con el brazo copulador, introduciéndole la cápsula seminal.
Unos minutos después de la unión, la hembra pone unos 500 huevos. "Lo hacen en forma de racimo como si fueran huevos de color negro", según comentó Insa. Estos huevos los sujetan en cualquier rama o piedra que encuentran en el mar.

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