Muere
lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no
encuentra gracia en sí mismo.
Muere
lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere
lentamente quien hace de la televisión su gurú. Muere lentamente
quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos
sobre las "ies" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan
el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y
sentimientos.