· No educas cuando
impones tus convicciones, sino cuando suscitas convicciones personales.
· No educas cuando impones conductas, sino cuando propones valores
que motivan.
· No educas cuando impones caminos, sino cuando enseñas a caminar.
· No educas cuando impones el sometimiento, sino cuando despiertas
el coraje de ser libres.
· No educas cuando impones tus ideas, sino cuando fomentas la capacidad
de pensar por cuenta propia.
· No educas cuando impones el terror que aísla, sino cuando
liberas el amor que acerca y comunica.
· No educas cuando impones tu autoridad, sino cuando cultivas la autonomía
del otro.
· No educas cuando impones la uniformidad que adocena, sino cuando
respetas la originalidad que diferencia.
· No educas cuando impones la verdad, sino cuando enseñas a
buscarla honestamente.
· No educas cuando impones un castigo, sino cuando ayudas a aceptar
una sanción.
· No educas cuando impones disciplina, sino cuando formas personas
responsables.
· No educas cuando impones autoritariamente el respeto, sino cuando
lo ganas con tu autoridad de persona respetable.
· No educas cuando impones el miedo que paraliza, sino cuando logras
la admiración que estimula.
· No educas cuando impones información a la memoria, sino cuando
muestras el sentido de la vida.
Rene Juan Trossero